Este miércoles 21 de enero, varias personas afectadas por pobreza energética han participado de nuevo en el asesoramiento colectivo para el acceso a sus suministros básicos
Nora, de Barcelona, está de baja y cobra el sueldo mínimo. Esto hace que, después de pagar su hipoteca, tenga muchas dificultades para cubrir los suministros. Sin embargo, queda fuera del baremo del bono social y no puede optar al descuento en sus facturas. Desde la APE, hace tiempo que reclamamos la necesidad de ampliar los topes. Por ahora, le recomendamos acogerse a la Ley 24/2015, que la protegería de corte en caso de que no pudiera pagar las facturas. Puede hacerlo yendo al Punto de Asesoramiento Energético (PAE) de su barrio, donde la ayudarán a obtener el Informe de Riesgo de Exclusión Residencial (IRER). Además, para bajar el coste de sus facturas le recomendamos rebajar su potencia contratada.
Joaquín, de Barcelona, está ocupando un piso en precario mientras está en vías de conseguir la legalización del alquiler. En esta situación, carece de suministros. Puesto que ha podido empadronarse en el piso, puede ir al PAE para darlos de alta. Además, en su caso, puede acogerse al bono social.
Lídia, de Barcelona, intenta bajar la potencia contratada, pero ninguna de las veces que ha intentado contactar con Endesa le han atendido el teléfono. Por su trabajo, le resultaba muy difícil ir a la oficina, pero le informamos que ahora se ha ampliado un par de horas, así que podrá ir para que por fin la atiendan.
Margarita, de Barcelona, logró pedir cita en el PAE para pedir la actualización del bono social. Ahora, por fin ha podido tramitarlo y, a partir de ahora, se le renovará anualmente.
Myriam, de Barcelona, tiene una deuda con Naturgy, pero tiene el IRER, por lo que no pueden realizarle ningún corte de suministro. Ahora lo que debe hacer es renovar el IRER, puesto que caduca anualmente. Puede pedir cita para hacerlo en el PAE de su barrio un mes previo a la fecha de caducidad del informe.
Yasyn, de Manresa, acude al asesoramiento colectivo en nombre de su madre. Le ha llegado una factura de 8.000 euros por una derivación irregular. Ellos no tenían conocimiento de esta situación y así lo comunicarán a Endesa, reclamando no pagar la factura. De hecho, cuando conocieron la situación, regularizaron la conexión. Si desde Endesa no contestan, pueden elevar la queja a Consum. De todas formas, como su madre tiene el IRER, le recordamos que si no puede pagar la factura, tampoco pueden cortarle el suministro.
Miguel, de Hospitalet, aunque tenía el IRER, recibía llamadas por una deuda de la luz. Indagando en el tema, se dio cuenta de que en realidad no tenía ninguna deuda y que las llamadas eran una estafa. Desgraciadamente, llegó a pagar una parte de la que le reclamaban. Hay que recordar que las familias con IRER no deben pagar ninguna deuda si no pueden hacerlo.
Samira, de Hospitalet, trae una factura más elevada de lo normal. Le extraña porque ella tiene el bono social, que le conlleva un descuento. Nos damos cuenta de que el caso es que ha excedido el consumo límite y, por tanto, solo le han bonificado una parte del consumo. Por otra parte, sigue recibiendo acoso por una deuda que, al tener IRER, no debe pagar.