Testimonio de Olga (Barcelona)
Vivo sola en el barrio de Buen Pastor y la vivienda es de propiedad con proceso de ejecución hipotecaria.
En 2015 dejé de tener ingresos porque me echaron del trabajo de limpieza que tenía, y coincidió con el fallecimiento de mi pareja. Fueron tiempos muy duros. Fui tirando como pude, sin ingresos ni pensión de viudedad. Y en 2018 Naturgy me cortó la luz.
Removí cielo y tierra para tener luz, pero tenía una multa por una anomalía en el contador, de la que yo no sabía nada. Busqué opciones, apoyo, información, pero aún así estuve un año sin luz. Fue horrible.
Recuerdo ir a la biblioteca o al centro comercial muchas horas, para estar caliente y cargar el móvil. También cargaba una linterna que usaba al llegar a casa, y la comida sólo la compraba del día a día, porque no tenía nevera.
Llegado cierto punto acudí a la Alianza contra la Pobreza Energética. Entendí que estas compañías estaban abusando de mi situación, sin dejarme opción. Quería regularizar el contador y tener un contrato con mis facturas, pero no me dejaban.
Conocí la Ley 24/2025, que protege del corte a las familias vulnerables. Acudí a Naturgy y exigí que me reconectaran. Fuimos a la oficina con varias compañeras, exigiendo que me dieran de alta, para poder comenzar de cero.
Si las tuviera delante, lo que les diría a las compañías es que los suministros básicos como el agua o la energía no son un lujo, son una necesidad y sin ellos no se puede vivir dignamente.