Ante la mercantilización de los suministros básicos, realizamos un nuevo asesoramiento colectivo para defender nuestros derechos energéticos. Nos encontramos presencial y virtualmente un grupo de personas afectadas por pobreza energética y activistas para escuchar a las que hoy querían compartir su caso
El primer caso es el de Fanny, vecina de Barcelona que vive de alquiler. Ha recibido facturas de agua muy elevadas y sospecha que la razón es que el contrato está registrado como uso comercial. Aunque quiere cambiar el contrato de agua -y tiene derecho a hacerlo-, el propietario se niega, tanto a cederle la titularidad del suministro como a tramitar la cédula de habitabilidad que acredite que el piso es de uso residencial. El primer paso que le recomendamos es pedir cita en el Punto de Asesoramiento Energético y en la Oficina de Vivienda.
En segundo lugar, Chaimae, de Hospitalet, nos explica que hace dos meses que le cortaron el agua porque no tiene justo título de la vivienda. Es necesario que acuda urgentemente a servicios sociales, donde nunca ha ido. Al estar empadronada en el piso, podrá pedir el contador social de agua. Para facilitar el trámite con servicios sociales, le decimos que lleve cumplimentada la solicitud de contador social de agua (AMB) disponible en nuestra página web.
Por último, a Plácido, de Castelldefels, le han llegado dos facturas muy elevadas. Las ha llevado al asesoramiento para revisarlas colectivamente. Plácido pidió a Endesa XXI que le aumentaran la potencia, ya que le saltaban los plomos a la hora de conectar un calefactor. Sin embargo, leyendo las facturas, nos damos cuenta de que, en primer lugar, le aumentaron la potencia muy por encima de sus necesidades y, en segundo lugar, lo cambiaron al mercado libre. Además, el cambio de potencia supone un coste. Ahora, cuando quiera rebajarla, volverán a hacerle pagar. De esta forma, le recomendamos que reclame a Consum.