Juntamos en una única crónica los casos de los dos primeros asesoramientos del curso
A Lidia de Barcelona le llegó un aviso de anomalía en el contador, acudió un técnico y verificó que todo funcionaba correctamente. Recientemente ha recibido una multa de 1600 euros que ha pagado. Le recomendamos que devuelva el importe pagado y que se ponga en contacto con la empresa para poner una reclamación y recibir la respuesta por escrito. Como comenta que teme que si no paga le corten los suministros, le recomendamos que pida hora en el Punto de Asesoramiento Energético (PAE) para tramitar el Informe de Riesgo de Exclusión Residencial (IRER) que la protegerá de los cortes en caso de impago.
Toni de Barcelona entra de alquiler en un piso y resulta que cuando quiere cambiar de nombre, no le dejan porque tenía una deuda anterior. Le recomendamos que haga el alta con otra compañía.
Uno de los miembros activos de la APE, Marco de Barcelona, nos expone su caso. En mayo acudió al PAE para solicitar el bono social y el IRER. Le otorgaron el IRER, pero no el bono social, que al parecer no han tenido en cuenta la circunstancia especial de discapacidad. Le recomendamos que vuelva al PAE para ver si es éste el problema y que le den una solución al respecto.
Otra miembro infalible de la APE, Mar, nos explica que ha encontrado que la factura de este último mes es más cara. Explicamos diferentes aspectos relacionados con la posible subida: un consumo más elevado que en los meses anteriores (esto puede verse en las barras de consumo que todas las facturas aportan), la disminución en los descuentos del bono social y que ha subido el precio del kWh. Una vez mirada la factura, se da cuenta de que la barra del último mes, efectivamente, es más elevada que las anteriores.
Miguel de Hospitalet, habitual luchador de la APE, nos explica que tramitó el bono social térmico y que lo hizo en las oficinas de la Generalitat.
Otro caso de Hospitalet nos lo trae Sonia, a quien le cobran aproximadamente unos 11 euros de mantenimiento en cada factura y no lo entiende. Sospechamos que se trata de servicios adicionales, pero que no podemos asegurarlo sin la factura. Le recomendamos que al próximo asesoramiento venga con la factura.
Roxana de Barcelona nos cuenta que vive en un piso de alquiler social y tiene facturas muy altas. Fue al PAE y aunque le aseguraron que las facturas estaban optimizadas, no le han otorgado el bono social. A su vez, ha hecho la solicitud varias veces a la empresa directamente y ahora está a la espera de recibir la respuesta de la última entrada. Comentamos que si finalmente no se lo otorgan, podemos realizar un acompañamiento a la sede de la compañía.
El último caso es el de Maria Lluïsa de Sabadell, también muy activa en la lucha de la APE. Nos da una alegría: ha ganado la reclamación que hizo a la compañía por el retraso en avisar que debía renovar el bono social.
Sigamos, la impunidad de las empresas que no respetan nuestros derechos energéticos sigue, no podemos abandonar. Ni sed, ni frío, ni oscuridad.