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60a CRÓNICA: La vulnerabilidad tiene muchas caras

ape2Se acerca el verano y menos personas afectadas acuden a nuestros asesoramientos. Los testigos que recogemos son las personas que vinieron el día 14 de junio. Aquí la crónica que escribieron las dos activistas de la Alianza contra la Pobreza Energética: Neus Escofet y Lucía Navarro.

Hoy ha venido un afectado de Sant Joan Despí de los que Endesa no le deja regularizar su situación porque no tiene un contrato de alquiler. Vive en una vivienda recuperada con su mujer y al no tener contrato no le dejan darse de alta de la luz. El mes de febrero quiso manipular la luz poniendo unos fusibles, provocando un corto circuito, quemándose las manos y parte del cuerpo: lo tuvieron que ingresar en el hospital.

A raíz de dicho accidente ha recibido una citación para ir a juicio.

Los señores de Endesa no comprenden que con su mente cerrada ponen en peligro a las personas, no solo a quien intenta manipular el suministro por pura necesidad, sino también a sus vecinos. La electricidad no es un lujo, es un bien de primera necesidad, y todas estas situaciones no se darían si en vez de mirar por sus intereses miraran por el bien común.

Las personas afectadas sí que quieren pagar los suministros y quieren darse de alta y vivir con dignidad pagando según sus ingresos, y así cumplir las normas de seguridad como tener el boletín azul que confirma que la instalación es correcta.

Desde la APE creemos que el hecho de estar  empadronada, tener el boletín azul y el Certificado de Exclusión Residencial debería ser suficiente para poder darse de alta de los suministros.

También ha venido por primera vez Jordi, de Barcelona. Él nos conoció el otro día mientras hacíamos difusión en Endesa. Su caso no es el de una persona vulnerable económicamente pero sí es un caso de conciencia y sentido común: Jordi tiene la enfermedad de Parkinson. Vivía en un piso de alquiler pero debido a su enfermedad se ha ido a vivir con su madre. Quería darse de baja del suministro, sin conseguirlo. La comercializadora le comentó que tenía que llamar a la distribuidora que está en Sevilla y presentar el contrato de alquiler para darse de baja. Llamó y la sorpresa que tuvo es que tenía un expediente abierto y una deuda de 180€ que pagó. Aun así no hubo manera de cerrar el expediente e incluso le acusaron de tener la luz pinchada y de ocupar una vivienda que llevaba más de un año sin vivir en ella.

Al final todo se ha solucionado: se ha dado de baja y cerrado el expediente.

Muchas veces, cuando estamos repartiendo octavillas, se nos puede hacer un poquito pesado, pero compensa encontrar personas como Jordi que después de regularizar su situación viene a la APE para explicar su caso y cómo se ha solucionado y con ganas de colaborar.

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